21 de noviembre de 2014

Bienvenidos a mi Buhardilla...

La buhardilla suele ser la habitación más bonita y acogedora de una casa, a parte de una palabra rara de escribir… Y justo eso es lo que busco con este Blog: acogedor, bonito, “no-normal”,…

La idea se me plantó en la cabeza no hace mucho, al ver las reacciones de mis amigos, a los chistes que últimamente publico los viernes en mi Facebook; chistes malísimos, lo sé, pero que arrancan una sonrisa (si no más) por un momento, y eso me gusta tanto…!

Por eso abro mi buhardilla de pensamientos, frases y, por supuesto, chistes malos… La idea es compartir con todo el que quiera, las cosas que rondan por mi cabeza, lo que he aprendido y aprendo a lo largo de mi vida, cosas que me han hecho ser como soy y que me harán cambiar, seguro…

Me encanta hacer reír, y disfrutar de cada uno de mis amigos y familiares. Lo que más me gusta: aprender. Lo que más me cuesta: cambiar pensamientos arraigados… Por eso siempre serán bienvenidos vuestros comentarios, críticas (constructivas por favor) e ideas que queráis compartir conmigo y con quien nos lea.

mis PEQUEÑAS grandes CoSaS

Esas pequeñas cosas, de las que mucha gente no se da ni cuenta, ¡y son enormes! Porque te hacen disfrutar de la vida, porque vives... ¡¡Estás vivo!! ¿Te has dado cuenta de ese detalle?

** Estirar cada músculo de mi cuerpo nada más levantarme por las mañanas.

** Abrir la ventana y respirar profundamente. Oler el otoño, el invierno, la primavera o el verano.

** Cerrar los ojos y dejar que me envuelva el sol.

** Tener cinco minutos para no pensar (gran lujo...).

** Tener a mi familia y amigos siempre cerca (aunque no vivamos en el mismo país). Esto es taaan grande!!

** Beberme una cañita con mi pareja. Con mis amigos. Con mi familia. Con un desconocido.

** Ver la lluvia caer. Y respirar.

** La sonrisa cómplice de alguien en el autobús o el metro.

** Ponerme un CD justo en la canción que más me gusta.

** Un abrazo.

** Estar escuchando la radio y que suene la canción que más me apetecía.

** Ver la Luna gorda, gorda...

** Verla cuando parece la sonrisa del Gato de Alicia en el País de las Maravillas.

** Ver cómo llueve o nieva, desde el sofá, con mi mantita.

** Comer chocolate. 

** ¡Ver que os gusta mi Blog! :D

Los Chistes del Tío Felipe

El Tío Felipe era el marido de la hermana mayor de mi abuela Lola, un hombre entrañable, que movía las orejas y contaba los chistes más malos del mundo!!


** La señora que le dice a una niña:
- Hola bonita, ¿cómo te llamas?
- Jara.
- ¡Qué nombre tan bonito!
- Ji!!

** - ¿Por qué no estáis juntos?
- Porque ella come amigos.
- ¿Cómo que come amigos?
- Sí, me dijo: "te quiero, pero como amigos" 


 

** - Ayer me dijeron que soy fea.
- No te preocupes, a mí me han dicho cosas peores.
- ¿Qué te han dicho?
- Que también eres bastante puta.

** - Me he liado con una sevillana y me ha llevado a ese sitio de bailar zapateaos...
- ¿Tablao flamenco?
- No, no, habla español. Raro, pero español.

**  - ¿Cómo te va por el gimnasio?
- Brutal! Me salen músculos que ni siquiera conozco. Mira... ¿Cómo se llama éste?
- Trapecio.
- Yo a ti también tío, y mucho!!

** - Se ha muerto la Duquesa de Alba...
- ¿De qué?
- De Alba.
(este chiste es de mi cuñaaaooo!!)

** - ¿Qué tal acabaste anoche tío?
- Pues guay, terminé follando con una americana.
- ¡Que cabrón! ¿Y qué tal?
- Pues muchísimo calor, tío... Tuve que quitármela.


** - ¡Llevo un mes en el gimnasio!
- ¿Y tu familia no te echa de menos?


** - ¿Y tú cómo te llamas?
- Con e
- ¿Coné? ¡Qué nombre tan raro!
- Cuando me fueron a bautizar, mi madre dijo que quería llamarme Aulalia, pero el cura dijo “Aulalia no, con e”, así que Con-e...


** - A mí me han circuncidado.
- ¿El rabino?
- No me seas cursi, la polla

 
** - ¿Qué pasa cuando X tiende a infinito?
- Que infinito se seca.

** - Papá, ¿puedo usar el coche?
- No, no puedes sin mi supervisión.
- Uy! Perdón por no tener superpoderes como tu...


** - Me gusta tu disfraz de vaca.
- Voy de dálmata.
- Ah..... 


** - Argentino, ¿a ti por qué te llaman Gallo?
- Y yo kikiri ki te diiiiga...
(cedido por R.V.) 

** - El mes pasado contraí matrimonio...
- Será contraje...
- Sí, claro era un boda formal!!
 

(cedido por M.A) 


** - Tío, tio, me sé una rima buenísima, ¡dime un número que termine en cinco!

- Quince.

- Serás cabrón...

(M. R.) Marcos Rasca



** - ¿Pepe, qué hacen estas dos putas en casa?

- ¡Si me lo pediste tú!

- Aguarrás, Pepe, te pedí AGUARRÁS!!

(S. F.)



** - Lo de Armstrong estaba cantado. No se puede pisar la Luna, tocar bien la trompeta y Ganar 7 Tour de Francia, sin que nadie sospeche...



** - Buenas tardes, soy Johnson, de Homicidios. ¿Qué ha pasado?

- Su madre le ha dado 6 puñaladas por pisar lo fregao...

- ¿Han detenido a la madre?

- No, todavía está mojao...

** - Cariño, ¿quieres que pasemos los dos un fin de semana perfecto?
- Vale!!
- Pues nos vemos el lunes...

** - ¿Qué tal, nervioso?
- Sí, un poco...
- ¿Es tu primera vez?
- No, ya había estado nervioso antes... 

** Una madre le dice a su hijo:
- Me ha dicho un pajarito te drogas!!
- ¡La que se droga eres tú, que hablas con pajaritos!

**  Dos pescadores:
- Manolo, ¿tú qué tipo de anzuelo pones?
- Pimientos de Padrón.
- ¿Y pican?
- A veces sí, a veces no...

** - Yo soy ateo.
- Yo anolo, ucho gusto.
- El gusto es ío.

** - ¿Te gustan más los Beatles o los Stones?
- A mí me gustan los Doors.
- No, tienes que elegir uno.

** El chino que está muriendo en el hospital y le pregunta al doctor:
- ¿Dónde está mi mujer?... Aquí, a tu lado.
- ¿Y mis hijos?... Aquí están.
- ¿Mi hermano está aquí?... Sí, con tus padres y tu cuñada.
Entonces murmura el chino con sus últimas fuerzas:
- ¿¿Y quién cojones está en la tienda??

** - Hombre Juan, ¡cuánto tiempo! ¿Terminaste la ingeniería?
- Sí, por fin, y con matrícula!
- Me alegro hombre! Mira, ponme un Bigmac con Cocacola y patatas Deluxe...

** - Tía, ayer me dieron por detrás en el coche.
- ¿Hicistéis parte amistoso?
- ¿Eh...?

** - ¿Qué haces con gorra, camiseta de los Lakers y collares de oro? Que es el velatorio de tu padre!!
- ¿No había que venir de negro?

** - Jefe, el viernes tiene una reunión a las nueve.
- Posponlo.
- Pos ya lo he puesto.

** - ¿Ya tienes el arca preparada Noé? 
- Sí, oh Dios: dos bolas de pimienta, 2 ramas de canela, dos de pimentón,...
- Te dije ESPECIES gilipollas!!

** - ¿Cómo se declara el acusado?
- Con flores, soy bastante tradicional.

**- ¿Lobezno?
- ¿Que zi veo el qué?
- ¡CORTEN! Por décimotercera vez, deja de hacer ya lo bromita y cíñete al papel, joder!!


** - ¡Qué fea es esa tía!

- Es mi madre.
- No, digo la de al lado.
- Ésa es mi hermana.
- Pues pégame dos ostias, porque esto ya no hay quien lo arregle.

** - Nunca me escuchas.
- Y yo a ti.




 


 


 



Las Frases de la Abuela Lola

De quien se aprende muchísimo y casi no nos damos cuenta, es de los abuelos. Y mi abuela Lola tenía frases grandiosas (como todas las madres y abuelas del mundo). Quiero destacar que todos estos recuerdos los sitúo en La Costana (la casa de los Iglesias en Rascafría).

Aquí escribiré esas frases que todo el mundo recuerda: consejos o sentencias de abuelos y padres, de amigos y primos, esos que algún día nos dijeron algo aplicable a la vida, esa frase que tanto nos marcó...


** “Hasta mañana, si Dios quiere” decía mi abuela... Yo era pequeña y siempre me quedaba en la cama, con la manta hasta las orejas, pensando... ¿¿Y si no quiere??

** Antes de comer: “¡Cuántas gracias hay que dar a Dios!” y yo pensaba, ¿por qué, si hemos ido nosotras a comprar y has cocinado tú solita todo, todo? (tened en cuenta que yo era muy pequeña).

** “El pecho de una mujer no ha de ser ni muy grande, ni muy pequeño, sino lo justo como para llenar la mano de un hombre honrado...” (tela...).
 
** "Tú que eres más alta y más guapa, ayúdame a limpiar el armario..." 

** Estaba mi primo J.I. desayunando a eso de las dos de la tarde (fiestas en Rasca), cuando salió la Abuela al porche de La Costana y dijo:
- Javier ven, te quiero dar un consejo.
- Dime Abuela.
-Cuando tengas novia, hazle mucho el amor!
(gran consejo, no?)

** Ésta me la dijo mi primo P.I. y me ha servido de muuuucho: "Cuando tienes a tiro a la gacela, dispara, no esperes, porque se escapa".


** Mi tío A.I. (el hijo mayor de mi abuela) le presentó a mi tía G.M. diciendo:
- Madre, te presento a la futura madre de mis hijos.
A lo que mi Abuela contestó:
- ¡Hija, eres la número 9 de la que me dice eso!


Los Cuentos de Almu

Muchos de vostros sabéis que hubo una época en la que yo contaba cuentos: cuentos para adultos en los bares, cuentos para niños en los coles y cuentos para adolescentes en los campamentos. Es una faceta que no he olvidado nunca, y aquélla fue una época muy bonita en la que aprendí muchísimo. Ahora ya no cuento, aunque es algo que me encantaría retomar.


Quiero decir que estos cuentos y microcuentos no han sido inventados por mí, pero sí completamente "re-escritos", re-modelados, re-nacidos. Cogía una idea en alguna frase de un libro, o de otro cuentero y modelaba el cuento... A mi manera... Siempre que esté segura y/o lo recuerde, citaré a su verdadero autor.



HOY EN LA CIUDAD
TODOS, ABSOLUTAMENTE TODOS,
SE LEVANTARON CON GRANOS DE AZÚCAR
EN LOS LABIOS.
PERO SÓLO SE DIERON CUENTA
LOS QUE, AL DESPERTAR ,
SE BESARON.
(Literal. Autor?)

Había una vez cuatro individuos llamados Todo-el-Mundo, Alguien, Nadie y Cualquiera. Siempre que había un trabajo que hacer, Todo-el-Mundo estaba seguro de que Alguien lo haría, Cualquiera podría haberlo hecho, pero Nadie lo hizo. 
Cuando Nadie lo hizo, Alguien se puso nervioso, porque Todo-el-Mundo tenía el deber de hacerlo.  Al final, Todo-el-Mundo culpó a Alguien cuando Nadie hizo lo que Cualquiera podría haber hecho.
 (Literal. Autor?)


LA PRIMERA VEZ QUE SE JUGÓ AL ESCONDITE
(Anónimo, versionado por mí).

Cuentan (y es verdad) que hace muchos, muchísimos años (antes incluso de que existieran los dinosaurios), se reunieron en un lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres; cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura, tan loca como siempre, les propuso: “¿Jugamos al escondite?”. La intriga levantó la ceja intrigada y la curiosidad, sin poder contenerse, preguntó: “¿Al escondite? Y... ¿cómo es eso?”, “es un juego –explicó la locura- en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras todos os escondéis y, cuando yo haya terminado de contar, el primero de vosotros que yo encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego”.

El entusiasmo bailó secundado por la euforia, la alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda e incluso a la apatía, a la que nunca le apetecía hacer nada; pero no todos quisieron participar: la verdad no quiso esconderse, para qué si al final la iban a hallar...; la soberbia opinó que era un juego muy tonto, pero en el fondo, lo que le molestaba, era que la idea no hubiera sido suya; y la cobardía prefirió no arriesgarse.

“Un, dos, tres” comenzó a contar la locura. La primera en esconderse fue la pereza que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino, la fe subió al cielo y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo que, con su propio esfuerzo, había logrado subir a la copa del árbol más alto; la generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino ideal para la belleza, que si la sombra de un árbol, perfecta para la timidez, el vuelo de una mariposa, lo mejor para la voluptuosidad, una ráfaga de viento, genial para la libertad,... Así que terminó por ocultarse en un rayo de sol. El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio: cómodo, ventilado, pero eso sí, para él solito. La mentira se escondió en el fondo de los océanos... ¡mentira! En realidad se escondió detrás del arco iris, y la pasión y el deseo, en el centro de los volcanes. Por las estrellas se escondieron los sueños y detrás de la Luna, la imaginación. El olvido... el olvido se me olvidó dónde se escondió, pero eso no es lo importante; cuando la locura contaba 999.999, el amor no había encontrado todavía sitio para esconderse, y es que dicen (y es verdad) que cuando uno está enamorado, el amor es difícil de ocultar... Todo se encontraba ocupado, pero, al final, divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores...

“Un millón” terminó de contar la locura y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la pereza, sólo a tres pasos de la piedra; después escuchó a la fe discutiendo con Dios en el cielo sobre teodicea, y a la pasión y al deseo los sintió en el vibrar de los volcanes... En un descuido encontró a la envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el triunfo; al egoísmo no tuvo ni que buscarlo, él solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas... De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la belleza; con la duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de qué lado esconderse. Así fue hallando a todos: el talento entre la hierba fresca, la angustia en una oscura cueva, la mentira detrás del arco iris, los sueños en las estrellas, tras la Luna la imaginación,... y hasta al olvido, que ya había olvidado que estaba jugando al escondite; pero sólo el amor no aparecía por ningún sitio, y es que dicen (y es verdad) que cuando al amor lo buscas, no aparece, él no va... La locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas y, cuando estaba a punto de darse por vencida, divisó un rosal. Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas cuando, de pronto, un doloroso grito se escuchó: las espinas habían herido en los ojos al amor. La locura no sabía qué hacer para disculparse: lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. Y así fue como, desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la Tierra, el amor es ciego y la locura lo acompaña.


(Almudena –Nov. de 2000).



VENTANA SOBRE LA LLEGADA

Mis padres me bautizaron en el río de mi pueblo y, en el bautismo, me enseñaron lo sagrado:
Me regalaron una caracola para aprender a amar el agua.
Abrieron la jaula de un pájaro preso para enseñarme a amar el aire.
También me enseñaron lo sagrado regalándome una flor violeta, para aprender a amar la tierra.
Y una pequeña botella cerrada, de la que me dijeron: "no la abras, no la abras nunca: para aprender a amar el misterio".
(Almudena A.I., Mayo de 2004,
basado en un fragmento de Eduardo Galeano).


LA RESURRECCIÓN DEL PAPAGAYO

Se asomó, se mareó y se cayó. El papagayo se cayó a la olla que humeaba y se ahogó en la sopa caliente, por curioso.
La niña, que era su amiga, lloró.
La naranja se desnudó de su cáscara y se le ofreció de consuelo.
El fuego que ardía bajo la olla, se arrepintió y se apagó.
Del muro se cayó una piedra.
El árbol, que estaba inclinado sobre el muro, se estremeció de pena y todas sus hojas fueron a parar al suelo.
Como todos los días, llegó el viento a peinar el frondoso árbol y, al encontrarlo pelado, perdió una ráfaga.
La ráfaga abrió una ventana, anduvo sin rumbo por el mundo y subió al cielo.
El cielo, al enterarse de lo ocurrido, se quedó pálido.
Y, al ver el cielo blanco, el hombre se quedó sin palabras.

El alfarero del pueblo quiso saber. Cuando el hombre, por fin, recuperó el habla, le contó:
que el papagayo se había ahogado,
que la niña había llorado
y que la naranja se desnudó y se le ofreció de consuelo,
que el fuego, arrepentido, se había apagado,
que del muro cayó una piedra
y que el árbol perdió todas sus hojas,
que el viento perdió una ráfaga,
que la ventana se había abierto,
que el cielo se quedó sin color
y el hombre sin palabras.

Entonces, reunió el alfarero toda la tristeza y, con ésta y los otros materiales, hizo renacer al muerto... El papagayo que surgió tenía
plumas azules de cielo,
verdes de las hojas del árbol
y plumas rojas de fuego,
también tuvo agua de lágrimas para beber
y con su pico, duro de piedra y dorado de naranja
tuvo palabras humanas con las que hablar
y, al descubrir la ventana abierta para escaparse,
¡se montó en la ráfaga de viento para volar...!


(Almudena A.I., Mayo de 2004. Mínimamente transformado por mí, menos la cursiva,
que no pertenece a la historia, sino que la inventé yo como final para mi cuento)




SI LOS TIBURONES FUERAN HOMBRES
(Literal, Bertold Brecht)


"-Si los tiburones fueran hombres -preguntó al señor K la hija pequeña de su patrona- ¿se portarían mejor con los pececitos?

-Claro que sí -respondió el señor K- Si los tiburones fueran hombres, harían construir en el mar cajas enormes para los pececitos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas como materias animales. Se preocuparían de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y adoptarían todo tipo de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lastimase una aleta, enseguida se la vendarían de manera que el pececito no se les muriera prematuramente a los tiburones.

Para que los pececitos no se pusieran tristes, habría, de cuando en cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los pececitos alegres tienen mejor sabor que los tristes.

También habría escuelas en el interior de las cajas. En esas escuelas se enseñaría a los pececitos a entrar en las fauces de los tiburones. Necesitarían tener nociones de geografía para localizar mejor a los grandes tiburones, que andan por ahí holgazaneando. Lo principal sería, naturalmente, la formación moral de los pececitos. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso para un pececito que sacrificarse con alegría; también se les enseñaría a tener fe en los tiburones, y a creerles cuando se les dijese que ellos ya se ocupan de forjarles un hermoso porvenir. Se les daría a entender que ese porvenir que se les auguraba sólo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Los pececillos deberían guardarse bien de las bajas pasiones, así como de cualquier inclinación materialista, egoísta o marxista. Si algún pececillo mostrase semejantes tendencias, sus compañeros deberían comunicarlo inmediatamente a los tiburones.

Si los tiburones fueran hombres, se harían naturalmente la guerra entre sí para conquistar cajas y pececillos ajenos. Además, cada tiburón obligaría a sus propios pececillos a combatir en esas guerras. Cada tiburón enseñaría a sus pececillos que entre ellos y los pececillos de otros tiburones, existe una enorme diferencia. Si bien todos los pececillos son mudos, proclamarían; lo cierto es que callan en idiomas muy distintos y por eso jamás logran entenderse. A cada pececillo que matase en una guerra a un par de pececillos enemigos, de esos que callan en otro idioma, se les concedería una medalla de valor y se le otorgaría, además, el título de héroe.

Si los tiburones fueran hombres, tendrían también su arte. Habría hermosos cuadros en los que se representarían los dientes de los tiburones en colores maravillosos, y sus fauces como puros jardines de recreo en los que da gusto retozar. Los teatros del fondo del mar mostrarían a heroicos pececillos entrando entusiasmados en las fauces de los tiburones, y la música sería tan bella que, a sus sones, arrullados por los pensamientos más deliciosos, como en un ensueño, los pececillos se precipitarían en tropel, precedidos por la banda, dentro de esas fauces.

Habría a sí mismo una religión, si los tiburones fueran hombres. Esa religión enseñaría que la nueva vida comienza para los pececillos en el estómago de los tiburones.

Además, si los tiburones fueran hombres, los pececillos dejarían de ser todos iguales como lo son ahora. Algunos ocuparían ciertos cargos, lo que los colocaría por encima de los demás. A aquellos pececillos que fueran un poco más grandes, se les permitiría incluso tragarse a los más pequeños. Los tiburones verían esta práctica con agrado, pues les proporcionaría mayores bocados. Los pececillos más gordos, que serían los que ocupasen ciertos puestos, se encargarían de mantener el orden entre los demás pececillos, y se harían maestros y oficiales, ingenieros especializados en la construcción de cajas, etc.

En una palabra: si los tiburones fueran hombres, habría por fin una cultura en el mar."


(BRECHT, Bertold: Si los tiburones fueran hombres, en Historias de almanaque, Alianza; Madrid, 1979, pág. 133).








Las Lecciones de la Vida

¿Sabes cuando dices eso de "¡yo, ni loca!", o "yo no haría nunca algo así", o "hay que estar loco para eso"? Pues, efectivamente, no digas "De este agua no beberé", "Este cura no es mi padre" o "Esta poll... no me cabe", porque pasa!!! Esto es lo que quiero enseñarles a mis cuatro sobrinos...

** Voy a empezar con la que más recuerdo: allá por el año 2005, fui a visitar a mi amigo D.A. en Berlín; él hacía allí el Erasmus y le gustó tanto que se quedó un año más... Y yo le dije: "Estás loco... Cómo te puede gustar tanto este país en el que hace tanto frío y tiene un idioma del infierno???" Pues eso, que me podía haber callado...

** O que nunca me han gustado los rubios...

** Que no me casaría...

** Otra importante: estando en 2° de Bachillerato, nos llevaron a la Complutense, a que algunos profesores nos explicaran de qué iban ciertas carreras... Cada uno de nosotros sabía a qué facultad tenía que ir para recibir la charla de la carrera que le interesaba. Yo tenía clarísimo que iba a hacer Educación Especial, así que allí fui: a la facultad de Filosofía, donde informaban sobre las carreras de letras y eduación. Cuando le llegó el turno a un Doctor en Filosofía y explicó con entusiasmo qué era lo que se estudiaba, qué salidas había, etc, yo pensé: "¿¿Quién querrá estudiar Filosofía?? Si es una locura de carrera, que apenas tiene salidas... 5 años de esfuerzo y comedura de cabeza, para después, qué...?" Y doy fe de ello, es una carrera difícil en la que, si no te vuelves un poco loco, es que no has pillado nada de nada... Yo quería ser profesora de instituto, para enseñar a pensar a los adolescentes de nuestra sociedad, pero no tuve oportunidad... Y las ganas y el entusiasmo se esfuman con el tiempo. No es que me arrepienta, pero podía haber tenido en cuenta aquél primer pensamiento y haber elegido otra cosa... Por lo menos, con mejores salidas.

** No se debe opinar de nada ni de nadie a la ligera. Los prejuicios son casi peores que la envidia. Si no le conoces: no prejuzgues, no pienses por él/ella; tú ves lo que hace o deja de hacer, sí, pero no creas que sabes POR QUÉ lo hace. Hay que ponerse siempre en el lugar del otro. Pero de verdad. Ponerte en su piel y preguntarte: ¿cómo reaccionaría yo ante una situación así?

** Un ejemplo en el que me vi yo envuelta: dos señoras que venían cargadas de bolsas, se montaron en el autobús número 15 (que va de Sol hacia La Elipa), quejándose en voz alta (y mirándome a mí) de que ya nadie se levantaba a dejarles el asiento, "¡qué juventud tan maleducada!" y no me pude callar, claro: yo tenía un dolor de ovarios (de tripa les dije, para ser más fina), que no me tenía en pie y por eso no me levantaba... (podía tener también un pie herido, un tobillo o una rodilla mal, y no llevar muletas): prejuicios de las señoras. Lo que no les dije es que ya podían aguantar los 10 minutos de bus que tuvieran, después de haber estado danzando, de compras por Sol (prejuicio mío, quizás no habían hecho eso, quizás "sólo" habían ido a comprar regalitos para sus hijos/nietos). Por supuesto que hay gente con mucho morro por ahí, pero también hay que pensar en las OTRAS posibilidades. Leñe, y si no, pregunta y que te cedan el asiento si lo necesitas!!! Aquí viene "que ni pintao" el siguiente punto: habla, pregunta.

** Otra cosa que yo he aprendido con el tiempo es a contar las cosas. Igual piensas "qué chorrada!", no para mí (no me prejuzgues y sigue leyendo). Muchas veces he sufrido por alguna reacción de alguien, pero no he dicho nada, sólo pensaba: por qué hace esto, cuánto ha cambiado...! Y también me decía a mí misma: bueno, no es para tanto, no voy a darle más vueltas. Y vuelve a pasar... Y por pereza o falta de oportunidad, vuelvo a callar... Pero es que seguramente, esa persona no sabe que sufro por sus reacciones, ni se lo plantea (¡lógico, si yo nunca le he dicho nada!). Y esa oportunidad he de buscarla yo: cogerle y decirle "tenemos que hablar". Y hablar.

Las Canciones del Tío Javier y de mi Padre

Mi tío Javier es el quinto y penúltimo hijo de mi abuela Lola, el Tío que, siempre guitarra en mano, animaba todas las reuniones familiares, acontecimientos y fiestas de guardar... Mi recuerdo: la familia alrededor de la chimenea de La Costana; una, dos o más guitarras; dos, tres o más copas y nuestras voces rotas cantando hasta el amanecer.


Si las cosas no fueran, Chicho Sánchez Ferlosio (aquí, con Amancio Prada), mi favorita, sin duda!



El lobito bueno, Paco Ibáñez



Gallo rojo, gallo negro (Los dos gallos), Chicho Sánchez Ferlosio



La mala reputación (original de Georges Brassens, cantada por Paco Ibáñez)



Tengo la suerte de venir de una familia muy musical y cantarina, por lo que hay recuerdos en los que se me mezclan cantante y guitarra: quizás fuese mi padre, quizás mi tío, también algún primo,...Como en ésta:


Palabras para Julia (poema Goytisolo, cantado por Paco Ibáñez)



Esta canción, sin duda, es de las más especiales: siempre nos la ha cantado mi padre a mis hermanos y a mí... Esos locos bajitos (J. M. Serrat)



Ayer fue Navidad y los 25 de diciembre los paso con mi padre, su hermano, mi tío Chema y mi abuela. Y hay una canción que siempre recuerdo de la mano y guitarra de mi tío... Y su voz. Sólo pienso en ti (Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán)

https://www.youtube.com/watch?v=iTrEWdBc0HM


Aquí va otra que acaba de versionar Fito, pero que lleva en mi vida tantos años que ni recuerdo cuándo fue la primera vez que la escuché... Nos ocupamos del mar (Javier Krahe)

https://www.youtube.com/watch?v=rNsWE7F2v3g 


En realidad, la persona gracias a la que he conocido el 90 por ciento de todas estas canciones y que siempre está presente en mi cabecita cuando las escucho, es mi madre, Paloma...

Aquí una de Facundo Cabral: No soy de aquí, ni soy de allá (empieza tras el monólogo, en el minuto cuatro)

https://www.youtube.com/watch?v=xD3G6eM3tPI 


El Silbidito, de Jorge Cafrune. Me encantaba de niña...

https://www.youtube.com/watch?v=rEQ5zxauYdA