¿Sabes cuando dices eso de
"¡yo, ni loca!", o "yo no haría nunca algo así",
o "hay que estar loco para eso"? Pues, efectivamente, no
digas "De este agua no beberé", "Este cura no es mi
padre" o "Esta poll... no me cabe", porque pasa!!! Esto es lo que quiero enseñarles a mis cuatro sobrinos...
** Voy a empezar con la que
más recuerdo: allá por el año 2005, fui a visitar a mi amigo D.A.
en Berlín; él hacía allí el Erasmus y le gustó tanto que se quedó
un año más... Y yo le dije: "Estás loco... Cómo te puede
gustar tanto este país en el que hace tanto frío y tiene un idioma
del infierno???" Pues eso, que me podía haber callado...
** O que nunca me han
gustado los rubios...
** Que no me casaría...
** Otra importante: estando en 2° de Bachillerato, nos llevaron a la Complutense, a que algunos profesores nos explicaran de qué iban ciertas carreras... Cada uno de nosotros sabía a qué facultad tenía que ir para recibir la charla de la carrera que le interesaba. Yo tenía clarísimo que iba a hacer Educación Especial, así que allí fui: a la facultad de Filosofía, donde informaban sobre las carreras de letras y eduación. Cuando le llegó el turno a un Doctor en Filosofía y explicó con entusiasmo qué era lo que se estudiaba, qué salidas había, etc, yo pensé: "¿¿Quién querrá estudiar Filosofía?? Si es una locura de carrera, que apenas tiene salidas... 5 años de esfuerzo y comedura de cabeza, para después, qué...?" Y doy fe de ello, es una carrera difícil en la que, si no te vuelves un poco loco, es que no has pillado nada de nada... Yo quería ser profesora de instituto, para enseñar a pensar a los adolescentes de nuestra sociedad, pero no tuve oportunidad... Y las ganas y el entusiasmo se esfuman con el tiempo. No es que me arrepienta, pero podía haber tenido en cuenta aquél primer pensamiento y haber elegido otra cosa... Por lo menos, con mejores salidas.
** No se debe opinar de nada ni de nadie a la ligera. Los prejuicios son casi peores que la envidia. Si no le conoces: no prejuzgues, no pienses por él/ella; tú ves lo que hace o deja de hacer, sí, pero no creas que sabes POR QUÉ lo hace. Hay que ponerse siempre en el lugar del otro. Pero de verdad. Ponerte en su piel y preguntarte: ¿cómo reaccionaría yo ante una situación así?
** Un ejemplo en el que me vi yo envuelta: dos señoras que venían cargadas de bolsas, se montaron en el autobús número 15 (que va de Sol hacia La Elipa), quejándose en voz alta (y mirándome a mí) de que ya nadie se levantaba a dejarles el asiento, "¡qué juventud tan maleducada!" y no me pude callar, claro: yo tenía un dolor de ovarios (de tripa les dije, para ser más fina), que no me tenía en pie y por eso no me levantaba... (podía tener también un pie herido, un tobillo o una rodilla mal, y no llevar muletas): prejuicios de las señoras. Lo que no les dije es que ya podían aguantar los 10 minutos de bus que tuvieran, después de haber estado danzando, de compras por Sol (prejuicio mío, quizás no habían hecho eso, quizás "sólo" habían ido a comprar regalitos para sus hijos/nietos). Por supuesto que hay gente con mucho morro por ahí, pero también hay que pensar en las OTRAS posibilidades. Leñe, y si no, pregunta y que te cedan el asiento si lo necesitas!!! Aquí viene "que ni pintao" el siguiente punto: habla, pregunta.
** Otra cosa que yo he aprendido con el tiempo es a contar las cosas. Igual piensas "qué chorrada!", no para mí (no me prejuzgues y sigue leyendo). Muchas veces he sufrido por alguna reacción de alguien, pero no he dicho nada, sólo pensaba: por qué hace esto, cuánto ha cambiado...! Y también me decía a mí misma: bueno, no es para tanto, no voy a darle más vueltas. Y vuelve a pasar... Y por pereza o falta de oportunidad, vuelvo a callar... Pero es que seguramente, esa persona no sabe que sufro por sus reacciones, ni se lo plantea (¡lógico, si yo nunca le he dicho nada!). Y esa oportunidad he de buscarla yo: cogerle y decirle "tenemos que hablar". Y hablar.
** Otra importante: estando en 2° de Bachillerato, nos llevaron a la Complutense, a que algunos profesores nos explicaran de qué iban ciertas carreras... Cada uno de nosotros sabía a qué facultad tenía que ir para recibir la charla de la carrera que le interesaba. Yo tenía clarísimo que iba a hacer Educación Especial, así que allí fui: a la facultad de Filosofía, donde informaban sobre las carreras de letras y eduación. Cuando le llegó el turno a un Doctor en Filosofía y explicó con entusiasmo qué era lo que se estudiaba, qué salidas había, etc, yo pensé: "¿¿Quién querrá estudiar Filosofía?? Si es una locura de carrera, que apenas tiene salidas... 5 años de esfuerzo y comedura de cabeza, para después, qué...?" Y doy fe de ello, es una carrera difícil en la que, si no te vuelves un poco loco, es que no has pillado nada de nada... Yo quería ser profesora de instituto, para enseñar a pensar a los adolescentes de nuestra sociedad, pero no tuve oportunidad... Y las ganas y el entusiasmo se esfuman con el tiempo. No es que me arrepienta, pero podía haber tenido en cuenta aquél primer pensamiento y haber elegido otra cosa... Por lo menos, con mejores salidas.
** No se debe opinar de nada ni de nadie a la ligera. Los prejuicios son casi peores que la envidia. Si no le conoces: no prejuzgues, no pienses por él/ella; tú ves lo que hace o deja de hacer, sí, pero no creas que sabes POR QUÉ lo hace. Hay que ponerse siempre en el lugar del otro. Pero de verdad. Ponerte en su piel y preguntarte: ¿cómo reaccionaría yo ante una situación así?
** Un ejemplo en el que me vi yo envuelta: dos señoras que venían cargadas de bolsas, se montaron en el autobús número 15 (que va de Sol hacia La Elipa), quejándose en voz alta (y mirándome a mí) de que ya nadie se levantaba a dejarles el asiento, "¡qué juventud tan maleducada!" y no me pude callar, claro: yo tenía un dolor de ovarios (de tripa les dije, para ser más fina), que no me tenía en pie y por eso no me levantaba... (podía tener también un pie herido, un tobillo o una rodilla mal, y no llevar muletas): prejuicios de las señoras. Lo que no les dije es que ya podían aguantar los 10 minutos de bus que tuvieran, después de haber estado danzando, de compras por Sol (prejuicio mío, quizás no habían hecho eso, quizás "sólo" habían ido a comprar regalitos para sus hijos/nietos). Por supuesto que hay gente con mucho morro por ahí, pero también hay que pensar en las OTRAS posibilidades. Leñe, y si no, pregunta y que te cedan el asiento si lo necesitas!!! Aquí viene "que ni pintao" el siguiente punto: habla, pregunta.
** Otra cosa que yo he aprendido con el tiempo es a contar las cosas. Igual piensas "qué chorrada!", no para mí (no me prejuzgues y sigue leyendo). Muchas veces he sufrido por alguna reacción de alguien, pero no he dicho nada, sólo pensaba: por qué hace esto, cuánto ha cambiado...! Y también me decía a mí misma: bueno, no es para tanto, no voy a darle más vueltas. Y vuelve a pasar... Y por pereza o falta de oportunidad, vuelvo a callar... Pero es que seguramente, esa persona no sabe que sufro por sus reacciones, ni se lo plantea (¡lógico, si yo nunca le he dicho nada!). Y esa oportunidad he de buscarla yo: cogerle y decirle "tenemos que hablar". Y hablar.
Vamos a inaugurar esto por aquí... porque me he sentido súper identificada con el "yo nunca". Te cuento una de mis experiencias, aunque he tenido más:
ResponderEliminar- Un verano me voy a Sicilia; me encanta la isla... salvo Catania, ciudad en la que paso los primeros días (un calor horroroso, sucia, casi sin gente porque era 15 de Agosto...) y o no! también hay que pasar la última noche porque cogemos el avión de vuelta desde allí. Cuento las horas para abandonar esa "asquerosa" ciudad. Pues en esas horas de descuento conocí a alguien... que me hizo regresar más veces... incluso me pedí una beca para trabajar allí... viví 6 meses en Catania... y aunque la experiencia terminó, es una ciudad que tengo en el corazón y a la que siempre me gusta regresar.
Muchos éxitos con tu blog! :*
Qué bonito Irma! Gracias, me ha encantado ;)
Eliminar